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¿Qué hacer cuando se termina la carrera de Derecho?

Una de las consultas que más he recibido por parte de estudiantes es “¿qué puedo hacer una vez termine la carrera de Derecho?” (Es decir, qué “salidas profesionales” tiene). Durante el paso por la Universidad, no siempre tenemos claras las salidas que existen una vez finalizada la titulación, de forma que, una vez que entramos en el mundo laboral (y llevamos un tiempo en él) pasamos a tener una visión mucho más clara al respecto. En este sentido, me parecía interesante intentar responder a esta pregunta por si puede ayudar a estudiantes y profesionales que piensen en iniciar, estén concluyendo o hayan finalizado la carrera de Derecho.

Entrando de lleno en la cuestión, lo cierto es que las alternativas son bastante numerosas, por lo que no puedo hacer si no limitarme a comentar una serie de pinceladas que hagan referencia a mi propia experiencia y la de mis compañeros más cercanos. No obstante, esto no significa que existan opciones adicionales a las que voy a comentar, por lo que animo a todo el mundo a que no deje de explorar distintas posibilidades.

1. Abogacía. Es la primera opción en la que pensaríamos pero, a pesar de lo que pudiera parecer, ofrece opciones casi ilimitadas. Por ejemplo, conozco compañeros trabajando en imponentes operaciones mercantiles para grandes multinacionales y otros que defienden a acusados sin recursos de delitos graves en procedimientos penales. Igualmente, algunos pasan el día en una oficina cuando otros no dejan de ir de aquí para allá. Cualquiera de las ramas puede ser apasionante, si bien realizaría una diferenciación:

1.1. Abogado de despacho. Un despacho de abogados es una sociedad o un colectivo de empresarios individuales que prestan servicios jurídicos a terceros. Es, quizá, la fórmula más común, que lleva existiendo desde hace siglos y, dentro de ella, diferenciaría dos grandes grupos:

  1. Despachos dedicados a prestar servicios principalmente a empresas. En este grupo encontramos grandes despachos de abogados de perfil multidisciplinar, así como pequeñas boutiques especializadas en ciertas materias o sectores. A partir de ahí, las ramas de actividad son diversas: derecho mercantil, laboral, administrativo, procesal, propiedad intelectual, penal económico o fiscal (entre muchas otras).
  2. Despachos dedicados principalmente a prestar servicios a personas físicas. A pesar de lo que pudiera parecer, no siempre son despachos pequeños, pues tenemos ejemplos de despachos enormes que prestan servicios de forma masiva a personas físicas (no obstante, que un despacho sea más grande que otro no significa que sea mejor, todo depende de diversos factores). Ramas como civil en todas sus vertientes (especialmente en su versión de familia, sucesiones y procesal), penal, laboral y administrativo son algunas de las más comunes en estos despachos.

*Nota: la diferenciación anterior no significa que no existan despachos que presten servicios tanto a personas físicas como a personas jurídicas indistintamente (de hecho es muy común). Tampoco significa que unos ganen más que otros (podemos encontrar abogados dedicados a personas físicas que ganan mucho dinero y otros para empresas que ganan muy poco y viceversa) ni que se trabaje más en un ámbito que en otro (en todas las opciones habrá que realizar un esfuerzo importante en el trabajo, cualquiera que sea la materia o tamaño).

Por dar alguna característica, considero que la abogacía de despacho aporta grandes satisfacciones a nivel profesional, pero también requiere un sacrificio a nivel personal, por lo que debe existir un importante componente vocacional en el profesional.

1.2. Abogado de empresa. Aquí quedarían englobados los abogados que trabajan dentro del departamento jurídico de una empresa. Es común que cuenten con un perfil más generalista (menos especializado en una sola materia), sin perjuicio de que existen excepciones, especialmente en compañías grandes donde el departamento se suele subdividir.

2. Procurador. Además de la abogacía propiamente dicha, existe la profesión del procurador, que trabaja estrechamente con el abogado procesalista en los procedimientos judiciales.

*Nota: Es importante tener en cuenta que, para acceder a todas las profesiones comentadas hasta este momento, incluida la de abogado de empresa (aunque en este último perfil no siempre), se está solicitando a los graduados la realización del máster y el examen de acceso a la profesión de abogado, a pesar de que sea para cubrir una posición de un abogado que no acude a juicio.

3. Oposiciones. Consiste en preparar el proceso de selección para acceder a una plaza de empleo público, una de las salidas preferidas de los estudiantes de Derecho. Entre las profesiones a las que se tiene acceso a través de oposiciones, encontramos algunas como la de abogado del Estado, fiscal, juez, notario, registrador de la propiedad, inspector (de hacienda, de trabajo…), aunque existen muchas más (también de menor dificultad). Sin duda, conlleva un sacrificio y la asunción de un riesgo importante, derivado del tiempo medio de preparación necesario. No obstante, remarcaría un punto negativo y otro positivo:

  • Como punto negativo, un opositor debe tener claro que, si pasa cinco o más años estudiando y no obtiene la plaza, se encontrará en una situación de importante desventaja en el mercado laboral (aunque se dice que opositar está valorado por algunos despachos).
  • Como punto positivo, una vez se aprueba la oposición y se obtiene plaza, se adquiere un puesto fijo, sueldo aceptable y, probablemente, una buena calidad de vida (en relación con derechos, horarios y estrés).

4. Otros trabajos relacionados. Además de los anteriores, existen muchos otros trabajos donde podemos encontrar frecuentemente a licenciados y graduados en Derecho, como sucede en sectores como seguros o banca, además de departamentos de recursos humanos, administración, contabilidad etc. Estos trabajos no siempre son propiamente jurídicos, pero no es extraño encontrar a profesionales del sector legal en puestos relacionados con los ámbitos mencionados.

5. Caminos completamente diferentes. Si todo lo anterior no convence, puedo decir que conozco directores de comunicación, publicistas, locutores de radio, periodistas y emprendedores en ámbitos no jurídicos que han estudiado Derecho. No obstante, son personas que, por lo general, una vez terminada la carrera, han optado directamente por formarse y empezar a recorrer un nuevo camino, especializándose en otros campos que les hacían más felices.

Por último, ¿cuál sería mi recomendación? Desgraciadamente, el mercado laboral actual es tan altamente competitivo que seguir cualquier consejo no garantiza trabajar en el lugar que se desee, aunque sí puedo decir que contar con un buen expediente, alto nivel de idiomas (inglés, al menos, C2 o bilingüe) y un buen máster, te coloca en una posición más ventajosa a la hora de salir al mercado laboral (siempre que tu plan no sea opositar). Sin embargo, no necesariamente recomiendo eso, sino que cada uno se dedique a lo que realmente le gusta (o lo que más disfrute), porque el trabajo es donde pasamos más horas y lo que sin duda no merece la pena es pasarlas amargado.

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