Tecnología y Derecho

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Propiedad intelectual

Novedades de la nueva Ley de Patentes

Las patentes son una figura especialmente interesante, en la que la Tecnología y el Derecho se encuentran románticamente para formar un solo ser. De hecho, la propiedad industrial, al contrario de lo que sucede con el origen precristiano de los derechos de autor, cuenta con una historia que se remonta unos pocos siglos atrás. El primer privilegio de invención se otorgó en 1427 en Florencia al célebre arquitecto Brunelleschi, si bien la primera norma escrita al respecto fue el Estatuto de Venecia de 1474, que incluía una obligación de registro de las invenciones y otorgaba un monopolio de diez años de duración.

En nuestro país, llevamos más de dos siglos contando con leyes que regulan las patentes y, en este contexto, el pasado 1 de abril de 2017 entró en vigor la nueva Ley de Patentes (concretamente, la Ley Ley 24/2015, de 24 de julio, de Patentes) que sustituye a la anterior Ley de 1986. Esta nueva norma, como principal novedad, modifica el sistema de examen previo vigente hasta el momento. Más específicamente, gracias a esta nueva Ley, no será posible el registro automático de una patente sin examen de fondo.

Hasta ahora el examen previo podía ser solicitado a la Oficina Española de Patentes y Marcas tras la publicación del informe sobre el estado de la técnica (en un plazo de tres meses). A través del mismo se analizaba el cumplimiento de los requisitos de patentabilidad de la invención concreta. Sin embargo, este examen previo era en todo caso voluntario, lo que daba lugar a que, en la práctica, no se solicitase en muchas ocasiones, ya que de esta manera se agilizaba el registro de la patente. Esto, asimismo, daba la posibilidad de que se registrara un número más alto de patentes.

Sin embargo, esto no era necesariamente algo positivo en lo relativo al sistema de patentes español, debido a que, basándose en el anterior modelo, España contaría con un sistema de patentes conocidas como “débiles”, ya que se habrían concedido sin haberse analizado su novedad y actividad inventiva. De esta manera, a efectos globales se considera como preferible un sistema de patentes “fuertes”.

Esta nueva Ley de Patentes precisamente busca este cambio de concepción en nuestro ordenamiento. De este modo, a partir del 1 de abril, la concesión de patentes únicamente tendrá lugar tras un “examen sustantivo”, tal y como establece la Ley. Así, la Oficina Española de Patentes y Marcas comprobará que el objeto de la patente cumpla con los requisitos formales, técnicos y de patentabilidad establecidos en la norma. De esta manera, el régimen de examen obligatorio dará lugar a la consolidación de un sistema de patentes fuertes en el futuro.

Por otro lado, igual que la sal y la pimienta, Batman y Robin o el reggaetón y los embarazos no deseados, toda Ley viene acompañada de un reglamento. De esta forma, en idéntica fecha entró en vigor el Real Decreto 316/2017, de 31 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento para la ejecución de la Ley 24/2015, de 24 de julio, de Patentes. Este nuevo Reglamento desarrolla, entre otros, el procedimiento de concesión de las patentes de invención, los certificados complementarios de protección de medicamentos y productos fitosanitarios, los trámites de concesión de los modelos de utilidad y la inscripción de cesiones y licencias (distinguiendo las de pleno derecho de las obligatorias).

En conclusión, si bien es cierto que muchos elementos fundamentales dentro del ámbito de las patentes continúan inalterables, la nueva regulación tiene una vocación clara por convertir España en un país de “patentes fuertes”. Al hilo de esta cuestión, un compañero me consultó recientemente mi opinión acerca de si existía alguna desventaja en relación con este nuevo sistema de patentes fuertes. He encontrado una, aunque no muy seria: se dice que Albert Einstein trabajaba como funcionario en una oficina de patentes y, gracias a ello, se apropió de la autoría de diversas teorías y trabajos que diversas personas le habían entregado con el fin de patentarlas. Si esto fuera verdad, seguramente Albert debía revisar a conciencia las solicitudes que le presentaban. Por tanto, con este nuevo sistema corremos el riesgo de que vuelva a existir otro funcionario como Albert que aproveche el examen para “inspirarse”. Esperemos que las autoridades estén alerta. 😉

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