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¿Las noticias falsas son ilegales?

A estas alturas, nadie es ajeno a la gran polémica que se está creando en torno al fenómeno de las noticias falsas. Cuando hacemos referencia a noticias falsas, se trata de extractos informativos difundidos a través de internet, los cuales, a pesar de no ser ciertos, presentan una conseguida apariencia de veracidad y seriedad. Es decir, no se pueden considerar como noticias falsas aquellas satíricas o claramente identificables (como las que podemos encontrar en El Mundo Today), sino las que verdaderamente han sido publicadas de manera similar a la que lo haría una información verídica, tratando, por tanto, de hacer creer a los lectores que ha sucedido algo que no es cierto.

Esto es algo a lo que, los usuarios de las redes sociales, nos enfrentamos casi a diario. De hecho, un par de años atrás, recuerdo que leí una noticia, según la cual, Jim Parsons, protagonista de Big Bang Theory, acababa de morir (en este enlace se habla de la polémica). Lo cierto es que, en un principio, lo creí y me costó bastante poder contrastar la información para descubrir que no era cierta.

En este sentido, preocupa especialmente el hecho de que muchos expertos aseguran que las noticias falsas influyeron decisivamente en las últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos. La cuestión es que las redes sociales hacen que la información se propague a una velocidad vertiginosa y en la batalla por informar primero, muchos medios de comunicación no contrastan suficientemente la información que obtienen por distintas fuentes. Cuando se produce esto, el resultado acaba siendo nefasto, pues los medios de comunicación de primer nivel cuentan con un mayor nivel de credibilidad que da lugar a que muchas personas juzguen como válida cualquier información que publican.

En este contexto, se ha puesto en varias ocasiones a Facebook en el punto de mira. De hecho, Mark Zuckerberg ya ha anunciado en varias ocasiones que van a tomar medidas para intentar controlar la propagación de información falsa a través de la red social. La idea no sería tanto implementar un sistema de censura, sino más bien de evaluación de contenidos. De esta manera, lo idóneo sería que la propia red social pudiera detectar qué información es falsa de cara a evitar los problemas derivados de la propagación de ésta.

No obstante, interesa preguntarnos ¿qué consecuencias legales puede tener la publicación de información falsa? No es una pregunta fácil de responder, pero intentaré dar algunas pinceladas que más o menos serían aplicables a casi cualquier ordenamiento occidental:

I.) Cuando la noticia falsa hace referencia expresa a una persona o una entidad, parece bastante claro. En estos casos, si se produce un daño o perjuicio a raíz de la información falsa y su difusión, el afectado podría demandar civilmente para solicitar (i) el pago de una indemnización procedente por los perjuicios causados y (ii) la eliminación/rectificación de la información. Asimismo, en los ordenamientos en los que existen tipos delictivos por vulneración del honor, como es el caso de España, podría incluso ser delito si se cumplieran los requisitos para ello (en nuestro país, por ejemplo, en caso de que se trate de injurias o calumnias).

Sin embargo, el problema en estos casos suele ser localizar a los responsables, ya que, debido a la rapidez con la que se propaga el contenido a través de las redes sociales, no siempre es fácil localizar al autor de la información falsa. Cuando hubiera sido publicada en un medio de cierta relevancia, encontraríamos mayor facilidad, pero en los casos en los que ni siquiera localicemos el origen, será complicado emprender una acción legal. Asimismo, se debe tener en cuenta el “coste-beneficio” de emprender acciones, ya que, por ejemplo, sería posible que no obtuviésemos una resolución favorable (o una indemnización demasiado elevada) y, al mismo tiempo, habría que asumir los gastos inherentes a un proceso judicial (entre los que estaría, en su caso, el coste de abogado y procurador).

II.) Por otro lado, ¿qué ocurre si la información falsa no hace referencia, difama ni daña a persona o entidad alguna? ¿Existe algún tipo de acción a nivel legal? En estos casos, lo cierto es que en todos los ordenamientos de los países que conozco esto no estaría penado de ninguna forma. En realidad, más allá de los límites comentados anteriormente, ningún ordenamiento prohíbe inventarse cosas e, incluso, puede considerarse que forma parte del derecho de las personas a expresarse libremente. Precisamente, donde podrá haber mayores herramientas legales contra este tipo de sucesos sea en países en los que exista algún tipo de censura (o herramienta legal análoga) que habilite el control de la información accesible por los ciudadanos (aunque en los estados donde existe censura, por lo general, se utiliza con el fin de manipular a la población, por lo que en la práctica no parece que el control estatal de la información sea un medio válido para que los ciudadanos estén mejor informados).

En conclusión, parece que la batalla legal contra la información falsa es verdaderamente compleja. Resulta contradictorio que, precisamente en la era de la información, en la que tenemos acceso a una infinidad de contenido de toda índole, puedan generarse mentiras que acaban siendo creídas por miles de personas. Visto de otro modo, quizás todas estas mentiras estuvieron ahí siempre, aunque, hace unos años, no parecían tan reales.

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