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Caso GS Media: ¿es legal compartir un enlace a contenido que infringe derechos de propiedad intelectual?

Según un estudio reciente, en 2015 se accedieron a más de 4.300 millones de contenidos de manera ilegal solo en España. Esto, según el mismo estudio, equivale a una pérdida de más de 24 millones de euros por parte de las industrias creativas, lo que manifiesta un hecho, a todas luces, incontrovertible: existe una enorme cantidad de contenido protegido que circula a través de internet sin contar con la autorización de los titulares de los derechos de propiedad intelectual. Lo anterior da lugar a que los usuarios no tengan claro qué se puede compartir libremente e, incluso, esta duda puede extenderse al mundo de los juristas.

En este sentido, el pasado 8 de septiembre de 2016, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) resolvió una interesante cuestión prejudicial que aporta otro granito de arena para aclarar la compleja situación de la propiedad intelectual en internet (caso GS Media BV vs. Sanoma Media Netherlands BV). El supuesto de hecho sobre el que se enjuicia parte de la publicación de un contenido en la página web GeenStijl, conocida por ser una de las páginas web más visitadas en Países Bajos, la cual, según palabras incluidas en la propia Sentencia del TJUE, se caracteriza por publicar “novedades, revelaciones escandalosas e investigaciones periodísticas sobre asuntos divertidos y en tono jocoso” (párrafo 7 de la Sentencia). El contenido en cuestión era un enlace que dirigía a la descarga de una serie de fotografías en las que aparecía una mujer llamada Britt Dekker (una celebrity holandesa) completamente desnuda.

El problema principal residía en el hecho de que estas fotografías fueron tomadas por un fotógrafo (el Sr. C. Hermès) por encargo de Sanoma, la empresa editora de la revista Playboy, a fin de que fueran publicadas en dicha revista, en diciembre de 2011. Sin embargo, antes de que esto sucediera, en octubre de ese mismo año, la redacción de GeenStijl recibió un mensaje anónimo que dirigía a un sitio web de descargas (Filefactory) donde se podía descargar un archivo que contenía las fotografías. Ese mismo día, Sanoma envió una comunicación a la empresa GS Media, encargada de gestionar la web, para que no publicasen el contenido, lo que fue inútil ya que al día siguiente el enlace fue publicado en GeenStijl. Sanoma envió requerimientos a Filefactory y otras webs desde las que se descargaba el contenido, lo que no dio resultado ya que el contenido fue colgado de nuevo en otro artículo de GeenStijl y, tras esto, fue replicado por muchos de los usuarios del foro de la página.

A raíz de tales hechos, Sanoma interpuso demanda ante los tribunales, llegando el asunto hasta el Tribunal Supremo de los Países Bajos. Este último fue el que remitió la cuestión prejudicial al TJUE, que se basaba principalmente en las siguientes tres preguntas:

  • Pregunta 1: a) ¿Existe comunicación pública (art. 3.1 Directiva 2001/29) cuando una persona distinta del titular de los derechos de autor remite, mediante un hipervínculo colocado en un sitio de internet que ésta explota, a otro sitio de Internet explotado por un tercero, en el que la obra se ha puesto a disposición del público sin la autorización del titular de los derechos de autor? b) ¿Resulta relevante saber si con anterioridad la obra ya había sido puesta a disposición del público de otro modo sin el consentimiento del titular de los derechos? c) ¿Es pertinente a estos efectos que la persona que ha colocado el hipervínculo sepa o debiera saber que el titular de los derechos de autor no ha autorizado la publicación de la obra en internet?
  • Pregunta 2: a) En caso de que la respuesta a la primera cuestión, letra a), sea negativa: ¿se trata en este supuesto de una comunicación pública si el acceso al contenido de inicio no es sencillo, de manera que la colocación del hipervínculo facilite en gran medida la localización de la obra? b) ¿Tiene relevancia para la respuesta que quien coloca el hipervínculo sepa o debiera saber que el público constituido por los internautas no puede encontrar fácilmente el sitio de Internet al que reenvía el hipervínculo o tener acceso a él?
  • Pregunta 3: ¿Deben tenerse en cuenta otras circunstancias para responder a la cuestión de si existe comunicación pública por el hecho de colocar en un sitio de internet un hipervínculo que da acceso a una obra que aún no ha sido puesta a la disposición del público con anterioridad con el consentimiento del titular de los derechos de autor?

El supuesto de esta sentencia podría recordar a otros pronunciamientos del TJUE, como Svensson o Bestwater. Sin embargo, existe una diferencia fundamental que reside en que, en las decisiones mencionadas, se analizaban supuestos que partían de un contenido que había sido publicado en internet con el consentimiento del titular de los derechos. En este caso contra GS Media no sucedería lo mismo, ya que se daría justamente el supuesto contrario, es decir, compartir un enlace que dirige hacia un contenido que ha sido publicado sin consentimiento de los titulares de los derechos de autor. No obstante, sí que existe un punto de conexión que se da en todos los casos: la idea concebida por el TJUE relativa a la necesidad de analizar caso por caso cuándo nos encontramos o no ante un acto de comunicación pública.

Sentado lo anterior, el TJUE considera que, a efectos de esta apreciación individualizada de la existencia de un acto de comunicación pública, cuando la publicación de un hipervínculo que remite a una obra disponible en otro sitio de internet la realiza una persona sin ánimo de lucro, debe tenerse en cuenta la circunstancia de que esta persona no sepa (y no pueda saber razonablemente) que dicha obra había sido publicada en internet sin la autorización del titular de los derechos de autor. En tal supuesto, se consideraría que no existiría un acto de comunicación pública. No obstante, en estos casos, si la persona tenía conocimiento de que el enlace suponía un acceso a contenido ilegal (por ejemplo, por haber sido notificada de ello), sí que se consideraría un acto de comunicación pública.

Por otra parte, el TJUE entiende que, en los casos en los que que se publique tal hipervínculo mediando ánimo de lucro, existe un deber de diligencia mayor por parte del titular del sitio web, de forma que debe realizar las comprobaciones necesarias a fin de constatar que la obra no se ha publicado ilegalmente. De esta manera, en estos casos se presumirá que la difusión del enlace se ha realizado con pleno conocimiento de la naturaleza protegida de la obra y de la falta de autorización del titular de los derechos. Así pues, a menos que el afectado demuestre lo contrario, se considerará que existe un acto de comunicación pública.

En conclusión, para determinar la existencia de comunicación pública y, como consecuencia, una infracción de los derechos de propiedad intelectual de los titulares, deberá tenerse en cuenta tanto (i) la existencia de ánimo de lucro, como (ii) el conocimiento sobre la ilegalidad del contenido que se comparte. En este sentido, en el caso objeto de enjuiciamiento en Países Bajos, observamos que existía un ánimo de lucro en tanto que la página web GeenStijl era monetizada a través de publicidad y otras fórmulas. Asimismo, existieron varias notificaciones por parte de Sanoma a GS Media sobre la naturaleza del contenido y su protección mediante derechos de propiedad intelectual. Por tanto, de acuerdo con el pronunciamiento del Tribunal, difícilmente existirá posibilidad por parte de GS Media de defender que no ha existido una infracción de los derechos de propiedad intelectual de Sanoma.

P.D. Huelga decir, para tranquilidad de los lectores, que en el seno del trabajo de investigación aparejado a la preparación del presente artículo no se ha accedido a ninguna fotografía ilícita de la Srta. Dekker.

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