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Derecho estadounidense / Miscelánea

Aereo: una fallida revolución televisiva en NYC

Hasta hace apenas un mes, miles de personas en Nueva York le incorporaron a sus dispositivos antenas tipo “orejas de conejo”. Es curioso como unas antenas similares a aquellas que descansaban sobre los aparatosos televisores del pasado, pueden ser la insignia de una nueva manera de consumir televisión en pleno siglo XXI. La diferencia es que, actualmente, dicha antena tiene el tamaño de una moneda de cinco céntimos y que, para hacer llegar el servicio al espectador, interviene un sistema basado en la nube.

Esto es –o era- Aereo, un servicio que permitía a sus suscriptores visualizar programas de televisión de canales over-the-air en cualquier dispositivo con conexión (smartphones, tablets, televisores etc.) Su funcionamiento se basaba principalmente en dos elementos: por un lado, los usuarios recibían en régimen del alquiler una mini-antena y, por otro lado, existía un servicio de almacenamiento DVR/nube que almacenaba programas grabados. De esta manera, Aereo proporcionaba a los usuarios la posibilidad de ver, tanto en directo como en diferido, los programas de televisión de más de 30 canales, a cambio de una cuota mensual que apenas superaba los diez dólares.

Sin embargo, este servicio cuenta con una difícil coexistencia con el modelo de los medios de comunicación estadounidenses. La Ley estadounidense referente a la Televisión por cable (Cable Television Consumer Protection and Competition Act of 1992) obliga a los suministradores de televisión realizar el pago a los organismos de retransmisión televisiva por el derecho a llevar sus señales. De esta manera, mientras los operadores de televisión por cable se ven obligados a abonar estos fees, Aereo no lo estaba haciendo y esto le otorgaría –aunque es discutible- una cierta ventaja competitiva. En cualquier caso, es evidente que existen intereses en juego en lo que a esta cuestión se refiere.

A raíz de ello, los distintos operadores iniciaron una batalla legal muy intensa contra Aereo. En un primer momento, el 11 de Julio de 2012, un juez del Federal District for the Southern District of New York, confeccionó una opinión plasmada en un documento de 52 páginas en la que afirmaba la legalidad del uso de Aereo.  Sin embargo, el 25 de junio de este año 2014 –hace un mes-, el Tribunal Supremo de los EEUU (Supreme Court of the United States), revocó la sentencia favorable a Aereo, dando la razón a las empresas de emisión televisiva.

En base a esto, el Tribunal Supremo estadounidense entendió que, a través del sistema de Aereo, se producía un acto de public performance (que, para entendernos, es similar al concepto de comunicación pública en nuestro derecho), vulnerando por tanto los derechos de autor de los shows que se retransmitían (véase US Copyright Act of 1976). Desde entonces, en la web de Aereo lo que existe es un mensaje a los usuarios de Aereo en el que se expresa que, a la vista de los acontecimientos, el servicio dejará de estar operativo.

Esta sentencia, no obstante, ha sido muy comentada y discutida. De hecho, el alto Tribunal estadounidense no resolvió por unanimidad, habiendo votado en contra tres de los nueve magistrados (véase NYtimes). Esto no quiere decir que la interpretación sea correcta o incorrecta, sino que a día de hoy, en las fuentes estadounidenses, existe un vacío en lo que a la actividad de Aereo se refiere y que, como siempre, deberá resolverse de forma definitiva conforme sigan apareciendo pronunciamientos relativos a los nuevos modelos de negocio que colisionan con los ya establecidos. Aereo, mientras tanto, mantiene su actividad paralizada y las cosas no le están saliendo bien.

P.D. Analizando esta cuestión, me ha parecido interesante la reflexión sobre si la edad de los magistrados del Tribunal Supremo estadounidense perjudica a las empresas de innovación tecnológica cuando se resuelve sobre asuntos concernientes a las mismas. La edad media de estos magistrados se sitúa en 69 años, pudiendo encontrar una magistrada que llega a los 81 años de edad.  Cabría estudiar si esto podría manifestar una tendencia conservadora en sus resoluciones.

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